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viernes, 20 de julio de 2018

"Y SI NOS FIJÁRAMOS MÁS, VERÍAMOS QUE TODOS SOMOS DISTINTOS"

Por fin encontré un momento para disfrutar de la película "Wonder", y mientras la veía me vinieron diversas reflexiones sobre nuestra responsabilidad como adultos y el modelo de inclusión del que, aunque nos pese, estamos lejos de lograr.

Me sumo, por supuesto, al aplauso y apoyo que este film ha recibido por parte de muchos y destacados miembros de la comunidad educativa. Muchos han reflexionado desde la empatía y sensibilidad que nos genera la necesidad de integrar a un niño con problemas, en este caso, por tener un físico que nos resulta extraño y rechazamos con miradas de desaprobación, con burlas o simplemente, pero no menos dañino, con la indiferencia o el alejamiento.

Este film nos habla de la importancia de ver el corazón y no las apariencias. Del aplauso sonoro que hemos de dar a los valientes capaces de romper con lo esperado y ponerse de parte de la víctima. De acercarse a todos los que nos rodean sin prejuicios ni presiones. 

Poco podría añadir a lo que ya se ha dicho sobre esto.

Sin embargo hay más lecturas en esta película, o al menos, las hay para mi. Es verdad que cada uno de nosotros ve, escucha, lee e interpreta influenciado por sus propios pensamientos, necesidades, prejuicios y realidad. Por eso yo he visto otras denuncias paralelas. Otras moralejas adicionales.

"Levanta la mano sólo una vez"



Esto es lo que el padre de August le recomienda cuando le deja en la escuela por primera vez. "Sólo una vez por clase", porque ¿destacar te acarrearía más problemas?. "Salvo en ciencias". Pero esto es porque es Estados Unidos o simplemente, porque es una película. No se a cuántos ha levantado del sofá esta frase, o cuántos han asentido con la cabeza, o tan sólo internamente. Para muchos habrá pasado inadvertida, porque ya estamos acostumbrados y llevamos oyendo frases similares muchas generaciones.

"Se tú mismo, tienes derecho a brillar", es, sin embargo, lo que nos debería sonar más correcto, más amable, más sensato, más acorde a un buen educador. Pero, es cierto, todos entendemos que si en circunstancias normales destacar te genera problemas de relación con tus compañeros, en el caso de August es un "buen consejo". Pasa el tiempo y los padres seguimos dando ese consejo a nuestros hijos, "no destaques mucho, si no quieres quedarte sólo y que te cojan manía". 

Necesario, puede. Pero sin duda nos habla de cuán presente esta aún en nuestras escuelas, en nuestra sociedad, en nuestras vidas, el objetivo de mimetizarnos y mimetizar a nuestros hijos. Les enseñamos a no destacar, a pasar inadvertidos, a trabajar por ser "como los demás", porque es la únic aforma de que "los demás", nos acepten. Deberíamos decirles "no te preocupes, si no te quieren porque brillas, preocúpate de ser tú mismo, sólo así acabarás encontrando alguien sincero con quien compartir esa luz".

August se abre camino, no sólo por la generosidad, la bondad, la lástima, la madurez o la solidaridad de sus compañeros. Se abre camino sobre todo por sus fortalezas, por su valía, por lo que les aporta. Por eso, para todos, es importante reconocer sus puntos fuertes y encontrar en ellos el punto de anclaje al grupo.

Sin un ambiente que valora nuestras capacidades, nuestro potencial para brillar en distintos campos y áreas, de distintas formas y maneras, muchos niños siguen en las aulas portando un invisible casco de astronauta que les ayude a pasar desapercibidos.




"Mi hermano es el sol"



Vía su hermana, siente que sus necesidades son siempre relegadas. Ella siempre apoyó y quiere mucho a su hermano, le ayuda siempre que puede, se sacrifica por él. Pero también es una niña y también necesita que se ocupen de ella. Necesita a sus padres, guía, apoyo, abrazos, llorar, reír, quejarse, sentir que el mundo se derrumba y saber que no tiene que enfrentarse sola a este mundo. Poder gritar "ayudarme".

Me recordó a los niños con alta capacidad cuyas necesidades quedan siempre relegadas. Ellos deben ceder el tiempo que les corresponde en la escuela a favor de los demás, porque los demás "necesitan más". Y sólo se puede decir lo contrario desde posturas egoístas y faltas de empatía hacia aquellos para quienes la naturaleza no fue tan "benigna". Además, deberían estar agradecidos, porque ellos están aprendiendo algo más importante que desarrollar su capacidad, están aprendiendo a ayudar, a compartir, a relacionarse con los demás. ¿Cuántas veces no hemos oído estos argumentos?

Es un auto-engaño que se usa para justificar una escuela que aún no es inclusiva, que no esta preparada para atender a todos. Ni esta dispuesta a demoler esta cultura que convierte a algunos alumnos en "deficitarios" y a otros, en alumnos con "superávit". Que todavía esta limitada por ese querer llevar a todos los niños al mismo objetivo, al mismo tiempo, del mismo modo, sin valorar sus puntos de partida. Sin entender sus preferencias de aprendizaje y expresión. Sin respetar sus ritmos de aprendizaje, crecimiento y madurez.

A poco que reflexionemos podemos darnos cuenta de que hablar de que algunos alumnos tienen "más capacidad" para ayudar y otros "más necesidad" de ser ayudado, supone al mismo tiempo reconocer que tenemos un mismo objetivo para todos que no sólo lo es de forma cuantitativa sino también cualitativa.

El superávit o déficit siempre lo son en torno a una cifra media que se supera o a la que no se llega. De otro modo, estos conceptos no tienen sentido. Por eso hablamos de capacidad. Las altas capacidades son, en efecto un constructo que compara al alumno respecto de la media, de su entorno, de su edad. Sin esa media, no se entienden las altas capacidades ("les sobra"), pero tampoco las bajas capacidades ("les falta"). Sin esta media, sólo hay niños y niñas diversas que se desarrollan de acuerdo a distintos ritmos. 

Y luego están las barreras. Porque no nos ajustamos al nivel de cada alumno. Porque queremos que aprendan y se expresen de un modo determinado, y no de aquél que favorece mejor su acceso a la información y el modo en que expresan lo aprendido, existen barreras que no permiten que algunos alumnos alcancen este objetivo medio. Y por eso, necesitan ayuda. Trasladamos la responsabilidad del entorno al niño.

Como detectada esta necesidad de ayuda, tampoco estamos dispuestos a modificar los objetivos ni a eliminar todas las barreras y, como no llegamos a todos, decidimos que quienes más tienen, ayuden a quienes más necesitan. Trasladamos la responsabilidad del docente a un compañero.

Además lo justificamos diciendo que estos compañeros que asumen la función de ayudar a otros a conseguir un determinado logro,  aprenden a relacionarse, a ser personas, a compartir y ayudar. Lo que a su vez significa asumir que, de forma general, para todos los niños con "superávit", dar, repartir, compartir o aprender a relacionarse es su principal necesidad y que cualquier otra debe relegarse. También supone asumir que hay niños en nuestra aula que no van a la escuela a desarrollarse ni a aprender. Su "superávit" convierte en intolerable que se les siga "dando más". Lo que deben hacer es, al contrario "repartir", para así tener alumnos "nivelados".  

Supone además admitir que estos alumnos con "superávit" tienen capacidad didáctica para transmitir de forma eficaz para el receptor, lo que ellos saben o han aprendido sin esfuerzo y, por tanto, sin reconocer los procesos mentales de aprendizaje que le permitirían explicarlos a sus compañeros. Un receptor, no lo olvidemos, a quien el docente, que si debe tener esta capacidad didáctica, ya ha fallado. 

Por último supone admitir que desarrollar destrezas sociales esta reñido con desarrollarse cognitivamente, algo que niega todo teoría sobre el desarrollo humano, quienes reconocen que estamos más dispuestos a entregarnos al prójimo, a aportar a nuestro entorno, cuanto más alta es nuestra autoestima y sensación de logro personal. Además supone asumir que aquellos que están "por debajo" no tienen esa misma necesidad de desarrollo social, y que para ello no es al mismo tiempo necesario sentirse miembros valorados de su grupo, para despertar esa afinidad y reconocimiento social que buscamos mediante modelos de "ayuda-ayudado".

Estos niños, para los que pretendemos "superávit" sufren lo que podríamos llamar "el síndrome Vía". Saber que sus necesidades no serán nunca atendidas y sentirse culpables y malos compañeros cada vez que tienen ganas de gritar al mundo "¡eh, que yo también estoy aquí!". Eso les haría parecer egoístas. Saben que su papel es callar y agradecer que la naturaleza haya sido "benévola" con ellos. Que deben acostumbrarse a esperar, a dar, a ser útiles y apartar sus necesidades de desarrollo, avance, crecimiento personal y pleno. Ellos deben aprender a compartir, mientras los demás aprenden a superar retos, el valor del esfuerzo, la persistencia y la tolerancia a la frustración. Pero lo único que aprenden es que son alumnos de segunda, alumnos cuyas necesidades no tienen espacio en el aula.

Cuando volvamos a los centros, podríamos hacer el ejercicio de intentar "ver" cuantas "Vías" hay en cada clase, y ofrecerles al menos una mirada y una sonrisa, aunque sólo sea para decirles "Hola, se que estás allí. Gracias por dejar que ocupe tu tiempo con otro alumno".




"Sólo soy un niño normal y corriente"

Así termina August su historia. No sabe por qué es merecedor de ninguna medalla. Como tampoco entendía porque era merecedor de tantas miradas extrañas. Al fin y al cabo, "sólo soy un niño, como los demás". Me gusta reír, hacer bromas, los videojuegos, tirarme en trineo y pedir chuches en Halloween. Tengo miedo, me asusto, dudo. Necesito amigos, pero no a costa de ser como los demás, no puedo serlo. Amigos que me quieran tal y como soy, con los que disfrutar siendo yo mismo. Me gusta la ciencia y soy bueno aprendiendo. ¿Jugamos?

Y como él nos recuerda, si nos fijáramos más, veríamos, que todos somos distintos en algún modo. Sólo que a algunos les es más difícil ocultar esa diferencia. O simplemente se rebelan y deciden no ocultarla, como lo hacen Jack y Summer.





Mi moraleja



Para muchos es una película que trata de denunciar el bullying en las escuelas. El acoso que muchos niños sufren en las aulas porque sus compañeros les identifican como elementos "débiles" y pocos encuentran un Jack y una Summer que rompan su aislamiento.

Yo he querido ver además una película que denuncia la homogeneidad, la presión de ser como los demás, de no destacar en ningún sentido. De seguir al "líder", a aquel que representa a la mayoría, a lo "normal", aún cuando no estas de acuerdo, de fingir, de no decir lo que piensas, hasta que llega un punto, en el que ya no piensas, sólo sigues la corriente.

También he visto una película que por un rato nos hace girar la mirada hacia aquellos que parecen "no necesitar" ayuda, como Vía, para reconocer por fin que también tienen necesidades. De afecto, de reconocimiento, de atención, de guía y de pertenencia. Que también tienen sueños y metas y que quieren luchar por conseguirlas. Tienen derecho a tener sus propias aspiracioens, y para ello, también necesitan a sus docentes, como los demás.

Y una película que nos enseña cómo tener intereses peculiares y oportunidades para desarrollar tu talento, -como fue la feria de ciencias para August y Jack-, es la mejor fórmula para empoderar a todos y ofrecerles la oportunidad de ser reconocidos y valorados por los demás. De mejorar estas relaciones sociales que tanto nos empeñamos en concertar. Por ello es necesario que el aula, los centros, ofrezcan muchas y variadas oportunidades de mostrar a los demás cada una de las fortalezas de cada uno de sus alumnos. Y para ello hemos de partir de su conocimiento.

Una película que nos enseña cómo cuando algunos niños destacan en el aula y no tienen forma de ocultarlo, otros se acaban fijando en él/ella y deciden seguirlo en su autenticidad. Un modelo de estímulo que anima a todos a buscar en sí mismos la capacidad para brillar y mostrar aquello en lo que son buenos. Y por esto la escuela debe fomentar esta cultura y no la de la homogeneización o mimetización.

Y por supuesto el gran valor que en todo esto tiene el papel de los adultos, los educadores, el director, la familia de August, la madre de Jack y los padres de Julian, cuyos hijos no son más que el reflejo de los valores que sus padres les han inculcado. 

Los padres, los grandes olvidados en la responsabilidad educativa. Primero, porque la hemos cedido por entero a la escuela. Y así, la escuela nos ha respondido eliminándonos del proceso de decisión y construcción de un paradigma conjunto y coordinado, donde todos rememos en la misma dirección, en lugar de tirar de la "cuerda" en direcciones tantas veces contraria. Con el niño en medio, olvidado, confuso, desorientado. Luchando entre desarrollarse y gustar. Entre su yo interno y aquel que los demás esperan ver. 

Bravo por esta película diferente.  



martes, 20 de febrero de 2018

EL DVD de WONDER se lanza el 23 de marzo #soyxqsomos

Estos datos de taquilla hablan de la acogida de un proyecto educativo en redes que cambia previsiones y cifras, en la semana 11 sigue en pantallas


El 23 de marzo de lanzará el DVD y podremos seguir trabajando con las familias, ahora cine en casa y continuar con lectura en familia con otros títulos de la colección 



jueves, 1 de febrero de 2018

¿Se puede evaluar con rúbricas de alumnos de primaria los alumnos de Facultad? ¿Qué hacer en un centro rural? #soyxqsomos

Estamos asistiendo, en el mundo educativo, a una época en la que, cual jardín en primavera, salen flores por todos lados solo que ahora son flores con bancos, periódicos, fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro que nos dictan qué hacer y qué evaluar y, de vez en cuando, lo abonan con  algún informe "ranking" o concurso para cambiar la educación, eliminar el bullying, rescatar el medio ambiente o lograr la inclusión.


Tras La lección de August, proponemos una nueva lectura, la que nos enfrenta a nuestros lados menos gratos

Mientras eso sucede en el escenario de la sociedad, poniendo en valor esas siglas y logos, se manejan presupuestos y se emplean pantallas y medios para tales fines... En ese tiempo, muchos maestros y maestras, profesores y profesoras, alumnos y alumnas, padres y madres.... de manera discreta y con puestas en escenas para una inclusión que, como la lluvia fina, haga florecer una sociedad más solidaria...mientras tanto... con un movimiento sereno, sin grandes marcas ni eventos multitudinarios... un libro, una película y ahí seguimos en un #soyxqsomos.

Los alumnos de Primaria evalúan y ponen su calificación en rúbrica a los alumnos de la Facultad de Educación Social y los productos finales, se convierten en  campaña de sensibilización social que comenzará ahora. No se estudia ni se hacen trabajos solo para obtener una nota que contará en el expediente...

Los alumnos de Mirian y Nuria hablan de su evaluación a los alumnos de la Facultad

         

Os recomiendo abrir los vídeos de evaluación final de los alumnos de  CEIP La Fuencisla alos alumnos de la Facultad de Barcelona

Mientras, los datos de taquilla siguen hablando de que las matinales de cine se han convertido en parte de ese proceso del aula, cine en la sala de cine.

Mientras, la escuela rural es noticia en el periódico y se habla de esa escuela que llega a cualquier lugar y que lo hace lo mejor que sabe y puede para ser compensadora, solidaria e inclusiva...


Mientras, no se han montado macroeventos ni grandes pantallas pero esta otra realidad es la que hace que la educación siga trabajando , a diario, por lo que es su cometido, por una inclusión que nos hace ponernos en el lugar del otro, dialogar, comprender al otro y comprendernos a nosotros mismos, con virtudes y con defectos, aprendiendo a construir una sociedad que tenga en cuenta valores y no productos, sentimientos y no resultados de rankings, cultura y relatos que pueden ayudar a fomentar el pensamiento crítico y plural en el clima de respeto que es la asamblea de clase que no la Asamblea en la que se insulta y se ofrecen modelos dignos de no ser imitados ni ahora ni en un futuro cercano.
¿Ahora? Caminaremos en #soyxqsomos buscando que los relatos audiovisuales y las rúbricas sean de los verdaderos protagonistas : los alumnos y alumnas de cualquier etapa y de cualquier lugar de nuestra geografía...mientras tanto... siguen discutiendo y "pontificando" desde bancos, multinacionales, medios de comunicación, partidos políticos, con plasma y sin ellos ... 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

NUESTRO AMIGO AUGUST

En nuestra clase de 3 años apareció un día un cuento y un casco. También apareció este video. ¡¡Guauuuu!!



¡¡Un nuevo amigo en nuestra clase!! nos dijo que se llama August y que quiere ser nuestro amigo, y que a veces cuando se siente un poco raro por que le miran demasiado, se pone el casco. Nosotros quisimos ver el mundo a través del casco.


Y nos elaboramos uno para nuestra casa. 


Nos pusimos manos a la obra, decidimos crear a nuestro August para ello cogimos un globo, papel de cocina que mojamos con agua y pegamento y rellenamos el globo con muchos papeles. Cuando se secó decoramos su cara, y pusimos pelo por la cabeza.


Mirar cuál es nuestro resultado... 


Decidimos que nuestras familias también participaran con nosotros en conocer a August y dibujaron un retrato de nosotros y escribieron por qué somos únicos. ¡¡Mirar que fantástico!!


Recibimos otro mensaje de August nos invitaba a conseguir ser amables, con el uso de palabras mágicas como por favor, gracias... A nosotros nos viene genial, porque todavía como somos de 3 años nos cuesta un poco eso de compartir nuestro material. Y con el apoyo del gesto, a lo largo de los días lo hemos ido incorporando a nuestras peticiones. 



Y también nos invita a que nuestras familias colaboren y entre todos elaboremos un mural favoreciendo una campaña preciosa #eligeseramable. 


Y seguiremos contando nuestras aventuras con August. Que seguro que son más. 

Al incorporar a través del cuento y los vídeos a August, queremos que todos nos aceptemos tal y como somos, todavía somos peques, pero desde su incorporación al cole la inclusión al aula de cada uno de ellos es un proceso vivo en movimiento y August nos permite tener un personaje muy cercano, haciendo que la motivación y la emoción forme parte del sentir del aula. Todos pertenecemos y queremos formar parte del grupo. Y por supuesto con el apoyo de nuestra familia, que sin dudarlo nos acompaña en este proceso de adaptación a la escuela. 

Apuesto por una escuela en TRANSFORMACIÓN, que incluya a cada uno de los que forman parte de ella.